Es un hecho que todos queremos evitar ser picados por las avispas, las abejas o los avispones, ya que es doloroso e incluso algo aterrador para algunas personas, pero lo cierto es que en la gran mayoría de los casos esto no causa ninguna complicación que se pueda volver serie.

Los verdaderos peligros de las avispas aparecen con los pacientes que son alérgicos al veneno que tienen las Himenóptera, orden de insectos en donde se encuentran las avispas, las abejas, avispones, etc…

El comportamiento

Lo cierto es que las avispas son animales bastantes inofensivos y no son tan agresivas como la gente piensa. Se pueden encontrar casi en cualquier lado, ya que son una especie que tiene la capacidad de desarrollarse en casi todas las condiciones climatológicas, aunque prefieren los climas cálidos y con mucho sol.

Crean sus panales en las cortezas de los árboles, la cual van arrancando con sus potentes mandíbulas y, luego de masticarla, la convierten en pulpas. Aunque en algunas ocasiones también se les puede encontrar en agujeros en el suelo, en paredes, plantas y cerca de los ríos.

Cómo son

Las avispas se caracterizan por tener alas más grandes que las de las abejas. En este caso solo las hembras tienen aguijón y algunas avispas pueden tener algo de pelo (no todas). La gran mayoría de las avispas son terrestres, aunque existen algunas especies que son más acuáticas. Las avispas son depredadoras, ya que su principal fuente de alimentación son arañas.

Distintos tipos de avispas

Estos son algunos de los distintos tipos de avispas, algunos tipos son mucho más peligrosos que otros:

  • La avispa común.
  • La avispa asiática.
  • La avispa roja.
  • La avispa africana.
  • La avispa de mar.
  • La avispa reina.
  • La avispa tigre.
  • La avispa terrera.

Las picadoras de avispas

Es común encontrarnos con las avispas si estamos comiendo al aire libre, cerca de las albercas o estanques e incluso cerca de la basura; y como varios ya han podido comprobar, las avispas no dudan en atacarnos si las comenzamos a molestar.

A diferencia de las abejas comunes, la mayoría de las avispas no mueren al picarnos y tampoco nos dejan el aguijón encajado en la piel.

La picadura de avista es bastante dolorosa y da la sensación de quemazón, dolor o picor. Mientras la avispa pica a su presa inyecta un veneno alcalino, que es el que ocasiona todos los síntomas.

Más allá del dolor, las personas que son alérgicas al veneno de las avispas pueden correr grandes riesgos, aunque se pueden presentar síntomas variados que van desde una leve reacción hasta una muerte por asfixia debido a la inflamación de la garganta y la lengua.

Desde el instante de la aguijoneada se siente un dolor intenso y se presenta una leve inflamación. La lesión suele tener entre 1 y 5 cm de diámetro. En el 10% de los casos la persona picada puede desarrollar una reacción mayor ante la picadura, que puede llegar a presentar una lesión de 10 cm de diámetro y puede tardar hasta 10 días en desaparecer.

En el caso aislado de una sola picada de avispa no suele haber mayores problemas, pero si son varias avispas la que pican a una persona al mismo tiempo, la cantidad de veneno puede ser mucho mayor y puede ocasionar vómitos, diarrea, dolores de cabeza, postración, fiebre y confusión mental. Si la persona no es alérgica, para que se presente muerte por la picadura de avispa deben de ser centenares de picaduras al mismo tiempo.

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