La legionella (legionelosis o legionela) se trata de una infección pulmonar que se origina por una bacteria que forma parte de la familia Legionellaceae, sobre todo la legionella pneumophila, la cual es la responsable del 90% de los casos de legionella. Se caracteriza por presentar una neumonía con fiebre muy alta, aunque también se pueden presentar casos sin neumonía, que se conoce como Fiebre Pontiac, la cual se presenta con un síndrome febril agudo.

Las bacterias de esta familia suelen encontrarse en agua estancada en ambientes cálidos y húmedos. Así, las fuentes de contagio más común en las personas son los sistemas de aire acondicionado o de agua en grandes edificios como hoteles, oficinas, centros comerciales, hospitales, etc… Estas bacterias no solo infectan al beberlas, sino que también pueden comenzar la infección al ser inhaladas.

A nivel general, no se pueden tomar medidas para la prevención de esta infección. Se puede mantener en buen estado y en buenas condiciones los sistemas de agua y de refrigeración de los edificios antes mencionados, que suelen ser los focos de infección de legionella. Esa es la única forma de prevención que hay para evitar el desarrollo de dichas bacterias.

¿Cuáles son los síntomas de la legionella?

Todo comienza desde el periodo de incubación de la legionella, que desde el momento en el que se contrae la infección, hasta el momento en el que aparecen los síntomas, es de 2 a 10 días, siendo los primeros síntomas cansancio y debilidad.

Al comienzo del artículo les hablamos de los dos distintos tipos de legionella: neumonía por legionella y Fiebre Pointiac, y a continuación, explicare mejor cada uno de estos:

  • Neumonia por Legionella: Conocida como la enfermedad del legionario, los síntomas de este caso son bastante llamativos, ya que se presenta tos y expectoración, una sensación de falta de aire y, en casos más graves, alteración de la mente. Generalmente se observen los síntomas no respiratorios, como diarrea, fiebre o dolor abdominal. Estos síntomas hacen que la detección médica de la legionella sea complicada para el doctor si no es un contexto epidemiológico. Pueden aparecer brotes epidémicos ocasionados por mala refrigeración.
  • Fiebre Pontiac: Este es el caso que no produce neumonía y por lo general se presenta con un cuadro gripal, con debilidad, cansancio, cafalea, dolores articulares, tos y fiebre. Por lo general, este tipo de legionella se suele aliviar luego de unos días y sin ningún tipo de tratamiento especial, de hecho, la gran mayoría de estas infecciones pasan desapercibidas o como un caso de “falsa gripe”.

Como ya vimos por los síntomas, la Fiebre Pontiac no representa una amenaza, pero el caso de moralidad en los casos de neumonía por legionella pueden llegar hasta un 25% de los pacientes que presentaban un trastorno respiratorio inmunitario previo a la enfermedad. En las personas que no tenían patologías previas y se infectan, con una administración de un antibiótico adecuado administrado a tiempo se puede reducir notablemente el nivel de amenaza de dicha enfermedad.

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